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Viajes internacionales

Date Posted: February 17th, 2016


Por:
Macky Franklin, Sponsored Athlete

Los días antes de nuestro viaje a Chile estuvieron llenos de listas: listas de lo que debíamos hacer (“suspender el servicio de Verizon”, “armar las bicicletas de carreras”, “suspender el registro del coche”), listas de qué empacar (“trípode”, “gafas protectoras de repuesto”, “champú y acondicionador”), listas de paquetes que rezábamos por que llegaran antes de irnos (“guías de MRP”, “entrenador de suspensión TRX”, “estantes Seasucker para bicicleta”). Pasamos un par de sustos, como tener que llamar al propietario de una tienda local de bicicletas, Gearing Up, para solicitarle que abriera en un día muy nevado para armar las bicicletas el día antes del viaje, pero por fin terminamos todo. Armamos las bicicletas, empacamos muchas piezas de repuesto y llegamos al aeropuerto justo dos horas antes del vuelo, a pesar de que salimos de Taos en una tormenta de nieve.

La preparación para un viaje internacional es muy estresante y los días antes de nuestra salida, tanto Syd como yo nos preguntamos en voz alta si en realidad valía la pena. Nos imaginábamos esperanzados lo fácil que sería cargar la camioneta y seguir hacia el sur en vez de empacar bolsas de bicicletas e intentar asegurarnos de que cada maleta pesara menos de 80 kg. o lo cómoda que es nuestra carpa de techo en comparación con dormir en el avión.

Pero siempre vale la pena. Después de llegar y armar nuestras bicicletas, recuperarnos del desfase horario, recordamos cuánto gozamos explorando otro país. Escuchar y hablar un idioma diferente, probar comidas nuevas, ver amigos que hace años no veíamos. Recorrer senderos sobre terrenos diferentes en montañas distintas. Este viaje no fue nada diferente. Las preparaciones fueron estresantes, pero ahora que hemos llegado, ¡toda esa dura labor valió la pena!

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